viernes, 17 de julio de 2015

LISBOA, EL AZUL DEL AZULEJO


En Lisboa, corazón de Portugal, no hay salida, porque es un vacío perfecto. Por un lado, está el azul de las aguas del río Tajo. Por otro, espejea el azul del azulejo, que fabrican los artesanos del lugar, y donde ve reflejada el lisboeta su mirada blue. En lo alto, dominando el espacio, reina el límpido azul del cielo. Acaso como reflejo a su vez del mismo azulejo, pues, ya vislumbró con agudeza el gran escritor y caminante Henry David Thoreau: «El azulejo carga el cielo en la espalda.»

Lisboa es el sitio ideal para perderse en un vacío perfecto entre azules, pero donde uno corre el riesgo de dejarse, como tributo, un fragmento del alma. Y no tanto por mor de un sueño inmortal cuanto por la aspiración propia de hacerse el vacío

Fragmento de «Lisboa, vacío perfecto entre azules». Capítulo IV de El alma de las ciudades. Relatos de viajes y estancias (Amazon-Kindle, 2015).

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